31.12.11

"El Nombre del Viento". Patrick Rothfuss.

Quizá la mayor facultad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente, por las que cada uno pasa según sus necesidades.

La primera es la puerta del sueño. El sueño nos ofrece un refugio del mundo y de todo su dolor. El sueño marca el paso del tiempo y nos proporciona distancia de las cosas que nos han hecho daño. Cuando una persona resulta herida, suele perder el conocimiento. Y cuando alguien recibe una noticia traumática, suele desvanecerse o desmayarse. Así es como la mente se protege del dolor: pasando por la primera puerta.

La segunda es la puerta del olvido. Algunas heridas son demasiado profundas para curarse, o para curarse deprisa. Además, muchos recuerdos son dolorosos, y no hay curación posible. El dicho de que «el tiempo todo lo cura» es falso. El tiempo cura la mayoría de las heridas. El resto están escondidas detrás de esa puerta.

La tercera es la puerta de la locura. A veces, la mente recibe un golpe tan brutal que se esconde en la demencia. Puede parecer que eso no sea beneficioso, pero lo es. A veces, la realidad es solo dolor, y para huir de ese dolor, la mente tiene que abandonar la realidad.

La última puerta es la de la muerte. El último recurso. Después de morir, nada puede hacernos daño, o eso nos han enseñado.

14.12.11

La juventud es efímera

"Coged las rosas mientras podais, veloz el tiempo vuela, la misma flor que hoy admirais mañana estará muerta"

2.12.11

31.10.11

Cuidado con la fiesta...

Noches de descontrol, mañanas de resacón.

Noches de desenfreno, mañanas de Ibuprofeno.

Quien cena con ron, desayuna con agua.

Cuerpo de pecado, cara de arrepentimiento.

En tiempos de guerra cualquier agujero es trinchera.

En peores plazas hemos toreao...

De noche todos los gatos son pardos.

Danza del oso

23.9.11

La última noche

 
Monty Brogan: ¿Qué me joda? ¡Jódete tú! Jódete tú, la ciudad y todos sus habitantes.
Que se jodan los mendigos que van pululando por ahí para sacar pasta y riéndose de
mí a mis espaldas. Que se joda el del limpia-cristales que ensucia el limpia-parabrisas
limpio de mi coche, ¡consigue un puto trabajo! Que se jodan los Sikhs y los
pakistaníes que van a toda hostia por las avenidas en sus decrépitos taxis con el curri
infiltrándose por los poros y apestándome la vida. Putos aprendices de terrorista, id
más despacio, ¡COÑO! Que se jodan los chicos de Chelsea con sus pechos depilados
y esos voluptuosos bíceps, haciéndose mamadas en mis parques y en mis muelles,
meneándosela en el canal 35 de mi tele. Que se jodan los tenderos coreanos, con sus
pirámides de fruta carísima y sus rosas y tulipanes envueltas en celofán. Diez años en
este país ¡y siguen sin "hablal" mi idioma! Que se jodan los rusos de Brighton Beach.
Esos matones sentados en los cafés con esas tacitas de té con terrones de azúcar entre
los dientes. Siempre conspirando, ¡volved a vuestro puto país! Que se jodan los
asirios con sus sombreros negros, paseándose arriba y abajo por la 47 con sus
gabardinas sucias de caspa, vendiendo diamantes sudafricanos de la época del
apartheid. Que se jodan los agentes de bolsa de Wall Street, supuestos maestros del
universo, imitadores de Michael Douglas alias Gordon Gecko, ¡siempre inventándose
nuevas de dejar pelados a los pobres trabajadores! A esos gilipollas de Enron, que se
les encierren toda su puta vida! ¿Qué Bush y Cheney no sabían nada de esa mierda?
¡No me toques las pelotas! Que se jodan los puertorriqueños, van 20 en un coche,
aumentan la deuda social, montan el peor puñetero desfile de la ciudad. Y no me tires
de la lengua con los dominicanos, hacen que los puertorriqueños queden bien. Que se
jodan los italianos Bensonhurst con sus pelos engominados, sus chándals de nylon,
sus medallones de San Antonio, blandiendo sus bates de béisbol marca Louisville
slugger, firmados por Jason Giambi, ¡intentando hacer audiciones para los Sopranos!
Que se jodan las esposas del Upper East Side, con sus pañuelos de Hermés y sus
alcachofas de 50 pavos, caras sobre alimentadas, estiradas, machadas y moldeadas,
tan tirantes y brillantes, ¡no consigues engañar a nadie, encanto! Que se jodan los
hermanos del barrio norte, nunca pasan la pelota, no quieren defender, dan cinco
pasos cada vez que entran a canasta y luego se dan la vuelta y le echan la culpa de
todo al hombre blanco. La esclavitud se abolió hace 137 años, ¡pasad ya la puta
página! Que se jodan los polis corruptos con sus porras para dar por el culo y sus
cuarenta y un tiros, escudándose tras el muro azul del silencio. ¡Burláis nuestra
confianza! Que se jodan los curas que abusan de niños inocentes y les meten mano,
¡que se joda la iglesia que les protege, entregándonos al mal! Y ya puestos, que se
joda Jesucristo, ¡se libró de una buena! Un día en la cruz, un fin de semana en el
infierno y todos los aleluya de las legiones de ángeles para la eternidad, ¡pásate tú 7
años en el puto talego de Otisville! Que se jodan Osama Bin Laden, Al-Qaeda y los
gilipollas retrasados fundamentalistas trogloditas de todas partes, en nombre de los
miles de inocentes asesinados, espero que pases el resto de la eternidad junto a tus 72
putas, ¡ardiendo de incombustible de avión en el infierno! Todos los jinetes de
camellos con toallas en al cabeza, ¡besad mi real culo irlandés! ¡Que se joda Jacob
Elinsky, quejica insatisfecho! Que se joda Francis Xavier Slaughtery, mi mejor amigo, 
¡juzgándome y con los ojos clavados en el culo de mi novia! Que se joda
Naturelle Riviera. ¡Confié en ella y me apuñaló por la espalda! me traicionó. Guarra
asquerosa. Que se joda mi padre, con su pena interminable, detrás de esa barra,
bebiendo sifón, vendiendo güisqui a los bomberos y animando a los yankis de Nueva
York. Que se jodan los habitantes de esta ciudad, que se joda esta ciudad y sus
habitantes. Desde las casas adosadas de Astoria hasta los áticos de lujo de Park
avenue. Desde las viviendas sociales del Bronx hasta los lofts del Soho. Desde los
bloques de piso Alphabet City pasando por las casas de piedra rojiza de Park slow,
hasta los duplex de Staten island. Que un terremoto lo haga todo fosfatina. Que arda
todo furiosamente bajo el fuego. Que se quede todo reducido a putas cenizas y que
luego crezcan las aguas y sumerjan todo este sitio infestado de ratas.

No. No, jodete tú, Montgomery Brogan. Lo tenías todo y la cagaste. ¡ERES UN CAPULLO!