14.9.11

Un día en el mundo


   Acabo de llegar a casa después de un día atípico pero no por ello exclusivo, pues ya lo he hecho antes en alguna que otra ocasión. La jornada comenzaba con la llamada de un amigo que venía a hacerme una visita. Nos reunimos en uno de los mejores locales de la ciudad e intercambiamos impresiones sobre nuestros proyectos y, de momento, sus realidades. Luego le acompañé en su Ferrari F430 al concesionario Mercedes para preguntar sobre los tiempos de entrega de un nuevo Mercedes SLS totalmente customizado (entre 3 y 4 meses para quien esté interesado). A la hora del almuerzo hemos parado en un restaurante, donde estuvieron presentes el Carpaccio de pulpo y también de buey como entrantes y, Risotto de marisco como plato principal, acompañado de agua, predilección de ambos, para que negarlo, y más habiendo que conducir. Yo luego me fui debido a pequeños compromisos que tenía que resolver, sin embargo, él iba a aprovechar las últimas horas del día para visitar un Spa.

   Escribo todo esto porque cuando llegué a casa, obviamente te das cuenta de que la vida de pobre es una mentira y jode volver a la realidad, pues por mucho que trabajes y te esfuerces, salvo un golpe de fortuna, ya no vas a poder tener una vida de ese calibre con 2X años, sin que nadie te asegure siquiera que la vayas a tener nunca.

   Si mal no recuerdo como dicen en Wall Street… “No sabes lo pobre que eres hasta que comienzas a ganar dinero”

No hay comentarios:

Publicar un comentario