30.8.11

La historia de mi vida

Tengo 21 años, a día de hoy vivo en A Coruña y desde hace mucho tiempo solo hago las fotocopias con el multifuncion casero que me compre en PC-City.
La "historia" se remonta a mi época de pequeño universitario estudiante de Arquitectura Técnica, hará 4 años, por aquel entonces, en la universidad que estudiaba tenía en la planta de abajo una Reprografia que creía que era la polla.
Solía ir cada día, sobre las 2 al salir de las clases y tenía una encargada echada el ojo hace tiempo, pero que no acababa de caer, siempre coincidíamos y yo conocía a un ayudante amigo suyo al que al final acabé pidiendo su msn. Una vez agregada y después de hablar un rato con ella quedamos que esa misma noche cuando saliera de clases nos veíamos en las escaleras de afuera para charlar fuera de la universidad. Perfecto.
Llegué al sitio concretado y estaba allí, justo donde había dicho, después de bromear un rato me propuso ir a conocer a unos amigos suyos que trabajaban en la Reprografía de la Facultad de Filosofia, fotocopiando éticamente todos los manuscritos y patochadas de los alumnos de tan supina carrera. Acepté.
Me encontré en medio del hall de Filosofia que parecía enmudecer al sonar los chirridos de las decenas de fotocopiadoras que allí esperaban, una al lado de la otra, una de ellas controlada por un negrata con los dientes más grandes que mis nudillos.
Me presentó un par de chicos de allí, uno tenía una fotocopiadora EPSON amarilla y el otro una HP verde. Sé que eran esas copiadoras porque los estaba viendo con mis ojos, lo parecían de lejos. Me comenzaron a contar lo que allí se cocía, era emocionante.
Diez minutos después estaba de pie en la EPSON amarilla más rara que había visto nunca, estaba tuneada para imprimir más páginas por minuto que ninguna otra. Y alli me veia copiando a toda leche y expediendo folios con gran violencia con un tipo que no conocía, pero era impresionante. Me propuso probarlo, yo ya había fotocopiado cosas personales antes, mi padre me dejaba hacerlo cuando hacíamos la fotocopiada anual de papeles burocráticos caseros y mi hermano delegaba en mi tan ardua tarea. Acepté, tenía que ser la polla.
No se me daba mal, el chaval (tendría unos 20 años y estaba cuadrado como nunca habia visto, pongamos que se llama Marcos), me dijo que me pasara la semana que viene, que me buscarían a otro chaval de mi edad para hacer una carrera de fotocopias imprimiendo solicitudes de cambios de grupo. Estaba emocionadísimo, me volví a casa después de dejar a la chica en la suya (al final no pasó nada), esa noche no dormí.
Una semana después estaba allí, dándole como un loco a los botones sacando folios, grapando y cobrando al cliente como un campeón. Y gané. Increible.
Por aquel entonces no lo sabía, pero en esa carrera había en juego las dos fotocopiadoras que corrían, una EPSON amarilla tuneada hasta las trancas y otra que no se cual era, toqueteada de manera impresionante también.
Me invitaron a fotocopiar, era Dios, siempre ganaba, nunca había quejas de los alumnos, y me daban un paquete de folios de 110gr/m2 por victoria, eso duró tres carreras más reponiendo.
Al mes siguiente, después de ir cada fin de semana a fotocopiar y de haber quedado varias veces para ver como engrasaban las copiadoras entre semana, había entablado lo que yo creía que era una amistad.
Me propusieron tener mi propia fotocopiadora, me dijeron que eligiera entre una FUJITSU manual azul biturbo y una OLIVETTI con sensor de OCR motorizado, elegí obviamente la OLIVETTI motorizada.
El trato era el siguiente, ellos conseguían la copiadora, le hacían todas las preparaciones pertinentes y me la prestaban para copiar, si ganaba ellos se quedaban el valor de la apuesta integramente, y yo me quedaba la copiadora que evidentemente me tendrían que guardar ellos, yo tenía 18 años y evidentemente no trabajaba para la Reprografia, estaba estudiando, pero podría usarla para lo que quisiera, incluso para mis propias apuestas.
La cosa transcurrió bien durante un tiempo, hice mis propias apuestas, y con el dinero que ganaba la seguía preparando (más bien pagando a Marcos para que me la preparara) y fui consiguiendo también otras copiadoras apostándome la mia propia, como una SIEMENS con minituarizadora pixel-care para chuletas, o una donde podía poner hasta 3000 folios simultaneos para tesis doctorales, etc.
Ya no tenía una copiadora, tenía varias, las apuestas nunca bajaban de un tóner de tinta a color EPSON, ya no "trabajaba" para nadie. También perdí varias veces, por suerte ya podía afrontar las apuestas de forma segura, o podría sacrificar alguna copiadora, sin problemas.
Recordad que seguía siendo íntimo socio de Marcos, él cual tenía un imperio más grande de lo que pensaba, y seguía fotocopiando para él. Un buen día quizás 1 año y pico despues me propuso una carrera de fotocopias, era jodida. Yo con su EPSON amarilla y otro chico con una KODAK rectificada, mi misma edad, el mismo tiempo fotocopiando, pero según ellos "no tenía experiencia", me lo iba a comer, e iba a ganar una magnifica kodak rectificada (luego las copiadoras se van vendiendo a reprografias o imprentas de barrio y ganando dinero)
Tenía 19 años, muchas fotocopiadoras EPSON (aunque seguía dándole alguna grapadora a Marcos, me lo reclamaba en forma de "impuesto"
), ahora tenía una multifuncion preciosa, pagada a tocateja, muchas impresoras que no podía usar, ya no pasaba mis noches en casa, participaba en competiciones de fotocopiadoras y demás productos, tenía contactos, no me tosía ni Dios y estaba hasta arriba de tinta.
Perdí. Era la primera vez que perdía fotocopiando para Marcos, estaba acojonado, en menos de un año le había visto apuñalar a más de uno por mucho menos que perderle una EPSON amarilla.
Estaba en lo cierto.
Estuve clinicamente muerto, en coma, y cuando desperté tenía dos puñaladas en el torso y una raja bastante fea en abdomen, 5 costillas rotas, un traumatismo craneoencefálico, varios dientes rotos y algunas cosas más.
Nunca más he vuelto a saber nada de ese mundo, por lo menos no por Marcos, pero si he tenido noticias por otros amigos que hice allí.
Hace dos años que Marcos trabaja en un quiosco. Y yo, pasé de hacer lo que hacía cualquier adolescente de mi edad con su impresora casera y su familia a ser fotocopiador de lujo, con una OLIVETTI tuneada, con todo, para luego convertirme en un chico sin nada, sin dinero (él lo gestionaba todo, donde iba a meter yo todos esos cartuchos de tinta y folios ultracompactos? para mi el volumen que por allí rondaban eran como fichas de monopoli), los copiadores, que los guardaba él, sin folios y sin amigos, y además con mono de EPSON.
Esta es mi historia. Todo lo que viene, se va, y hay que tener cuidado con las personas, no confíes en nadie

No hay comentarios:

Publicar un comentario